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Madrid fue poblada primitivamente por Iberos, y la región recibió
las visitas de los cartaginenses y luego de los romanos, dos pueblosque
incluían el vino como elemento de su dieta. Cualquiera de ellos
pudo introducir el cultivo de la vid, si es que no lo estaba con
anterioridad, pero parece más probable que fuera Roma la responsable.
Por Madrid pasaban importantes vías de comunicación de la Hispania
romana y era de esperar que un pueblo tan vinícola como Roma aprovechase
las buenas condiciones de estos lugares para la elaboración de
vinos. En todo caso, no quedaron muestras ya que se debieron perder
con la invasión de los bárbaros. Los vándalos arrasaron, creando
un empobrecimiento y un notable descenso demográfico. Sin embargo,
no parece que al viñedo que pudo sobrevivir le afectase la posterior
invasión árabe, a pesar de la prohibición coránica, ya que, en
la España musulmana, la industria de la vinicultura alcanzó cotas
muy florecientes por el gran consumo de los hispanomusulmanes
que, en este caso, eran poco respetuosos de los preceptos coránicos.
El territorio de Madrid fue reconquistado por Alfonso VI, que
tomó Magerit (Madrid) en 1083. La repoblación fue realizada por
gente de Castilla la Vieja, principalmente por segovianos que
llegaban a las nuevas tierras sujetos a un contrato de plantación
de vid o cereal con los Sres. Feudales o con abates de los monasterios.
Es durante los siglos XIII y XIV cuando la producción de vino
en Madrid cobra verdadera importancia. Los vinos madrileños llegan
al siglo XV con un aura de prestigio, plasmado ya en citas literarias
como las del Arcipreste de Hita, siendo esos buenos vinos exportados
a otras localidades. En 1481, el concejo madrileño establece sus
condiciones de venta y en carta enviada a los dignatarios de Burgos
se determina que "los que vengan de allá por vino, vengan cargados
de pescado, y que si no lo truxeren que no llevarán vino".
En el Siglo de Oro, la elección de Madrid como capital del reino
supone un notable crecimiento de la demanda. A pesar de que Felipe
II en sus primeros años de reinado consumía vino del Rin, traído
expresamente para él, la población consumía los vinos tantas
veces loados de sus alrededores.
Después de trescientos años de crecimiento económico, el siglo
XVII supone un empobrecimiento general de la actual comunidad
de Madrid trayendo consigo hambrunas, plagas y un descenso demográfico
que se prolongaría hasta el siglo XX. Sin embargo el cultivo de
la vid se mantuvo en buena línea, manteniendo todo su prestigio,
aunque la depresión dejó sus vestigios.
En 1914, se detecta por primera vez la filoxera en la zona de
Madrid que terminaría arruinando todo el viñedo madrileño. La
reconstrucción fue lenta pero continuada mientras que la ciudad
de Madrid cobraba importancia como mercado de vinos de calidad.
Tras años difíciles por políticas autárquicas que subvencionaron
el abandono de la vid, es en los años cincuenta cuando se inicia
la recuperación del viñedo. En 1984 es reconocida la Denominación
Específica Vinos de Madrid y aprobada oficialmente en 1990. En
la actualidad, día a día, tanto el viñedo como las bodegas de
Madrid están recuperando el prestigio que ostentaron en el pasado.
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Cuesta
de la Vega. Palacio de Oriente |
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Puente
de Segovia |
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